Cálidas noches cerca el fuego. Un fuego que espera impaciente el frío viento y las largas noches de invierno. Esencia de unas llamas que reviven instantes de luz y recuerdos con magia. Que callan y guardan secretos de una noche fugaz, que observan pasar las horas, esperando que se pare el tiempo. Que resurja de aquellas brasas la dulzura de un momento compartido, la delicadeza de las miradas que transmiten el amor del alma, las emotivas sonrisas que impregnan el aire y el recuerdo de aquel ambiente que recuerda a casa.